Chilango finalmente logra cumplir su sueño de conocer el mar

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CDMX.- Horas de júbilo, alegría y emoción experimenta el señor Eleuterio González, un hombre de 50 años originario de la Ciudad de México (antes Distrito Federal) tras finalmente haber podido cumplir uno de los sueños más grandes que tienen los chilangos: conocer el mar.

Eleuterio comenta que desde era niño siempre intentó ahorrar y darse un espacio en su trabajo para conocer el mar, sin embargo la ajetreada vida de la capital le impedía realizar su sueño:

“Los provincianos no entienden que la vida de la capital te absorbe al 100%, en las ciudades pequeñas la gente tiene sus trabajos a 5 minutos de distancia y no gastan en nada. En el DF en cambio tenemos que invertir 4 horas de traslado diariamente y pagar 6 pasajes, comer con Doña Pelos todos los días, ir a apoyar al Amé (el América) los domingos, dar una vuelta por la Alameda los fines o pagar taxis muy caros cuando vamos a otros puntos de la ciudad. Al final no nos queda tiempo para nada y mucho menos dinero para ahorrar, por eso yo nunca pude cumplir mi sueño de ir al mar. Año con año me prometía que ahorraría y me daría un espacio… así pasaron 45 años, hasta ahora que finalmente pude ir a Acapulquito”, comentó con los ojos llorosos de felicidad.

El señor menciona que fue su esposa y sus hijos quienes lo incentivaron a ahorrar y sacar un crédito en Coppel para poder conocer la playa esta Semana Santa: “mis hijos pagaron la mitad del viaje y me dijeron que si yo pagaba el otro 50% nos lanzábamos. Ya había oído en la tele eso del crédito Coppel pero no sabía bien qué onda, así que finalmente fui y me animé a sacarlo. Fueron en total 3 noches y 4 días los que estuvimos en Acapulco (ya que agarramos paquete). No solo estoy feliz por mí, estoy feliz por mis hijos que no tuvieron que esperar tantos años como yo (y otros chilangos) para conocer la playa, realmente es algo muy bonito”, señaló mientras presumía su postal de La Quebrada.

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González comenta que el mar era como lo imaginaba, pero más “padre”: “cuando íbamos en la carretera llegando a Acapulco y vi a lo lejos el agua sentí una emoción muy grande porque era mejor de lo que me imaginé. Yo no sé nadar porque tampoco he ido a muchas albercas pero si me metí en la orilla, lo que no me gusto es que el agua te empuja mucho y hay muchas piedras, además de que la arena es molesta al caminar, pero todo lo demás fue bien chido”, comentó.

Eleuterio menciona que los de su colonia ya se enteraron que conoció el mar y ahora es la envidia de todos en la cuadra: “ninguno de mis vecinos ha podido ir por las mismas circunstancias que yo pasé, yo les digo que se animen y se den un tiempecito y saquen un crédito en Coppel o Elektra ya que realmente vale la pena. El tiempo que estuve en el mar fueron los 4 mejores días de mi vida”, puntualizó mientras le echaba a la pecera que tiene en su casa la arena de mar y las conchitas que se trajo en un garrafón.

Por: Omar Ariel Cortes

 

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