Le toma fotos a un niño pobre para subirlas a FB pero no lo ayuda porque prefiere gastarse el dinero en chelas

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México.- Ramón Pérez es un sociólogo que ha discutido infinidad de veces con sus compañeros (al calor de un buen churro) lo dañada que esta la sociedad por no compadecerse de la gente pobre, especialmente de los niños que sufren hambre y que día a día batallan por conseguir algo de comer.

Cansado de tanta injusticia, Ramón comenzó a tomarle fotos a los niños que veía pidiendo limosna para subirlas a Facebook con la esperanza de que la sociedad se “sensibilizará” y corriera a socorrerlos.

Aunque Ramón ha subido varias fotos, su lucha nunca descansa ya que apenas el día de ayer el sociólogo se percató de que un niño indigente se encontraba buscando comida en la basura, acto que despertó la bondad y la tristeza de su corazón:

“Iba a la casa del Mike (un amigo) y de repente veo a ese niño mendigando comida en la basura, ¡lo peor es que nadie hizo nada!, la neta sentí feo y fue ahí cuando tome mi cámara y le tomé un foto que esa misma noche compartí en Face con la esperanza de que la maldita sociedad se ponga las pilas y haga algo. Espero que viendo la foto la gente despierte de una vez por todas”, comentó.

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Ramón confiesa que se moría de ganas de ayudar al niño con algo de dinero, pero lamentablemente el también es pobre y eso lo orilla a quedarse con las ganas de socorrer a la gente:

“Hubiera sido capaz de quitarme el pan de la boca y dárselo al niño pero no había comido desde las 10 am y ese día precisamente el Mike y yo íbamos a crear un plan para concientizar a la gente sobre la pobreza, y la neta con la panza vacía no me fluyen las ideas. Sentí feo ver al niño pero ese día apenas si tenía para comprar las dos gorditas gigantes del puesto de doña Mary que normalmente acostumbro comer, porque la neta una (gordita) no llena y si me quedaba con hambre no iba a aportar ideas chidas para la campaña”, dijo.

El sociólogo comenta que además del dinero para su comida solo traía para lo indispensable: “pues traía solo $30 varos para 3 toques y otros $25 para una cagua. Neta me gustaría ayudar a la gente pobre pero yo estoy igual que ellos: tengo que verme e la necesidad de comprar la chela más barata (aunque me dé más cruda) porque la neta en estos tiempos ya no alcanza. Además ese día si necesitaba una chela bien fría para olvidar la imagen de ver a ese angelito mendigando comida en la basura”, puntualizó entristecido por no saber que habría sido del niño.

Por: Omar Ariel Cortes

 

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